Agua, café y dulces en la oficina. Una escena habitual.

dispensador de agua

Cada vez más empresas instalan en sus oficinas dispensadores de agua y máquinas de café o contratan cáterin para el desayuno o el almuerzo. Con este gesto aumentan la productividad de la plantilla, disminuyen las pérdidas de tiempo y optimizan mejor la jornada laboral.

Mi hijo está terminando la carrera de Ingeniería Informática y le acaban de coger para hacer prácticas en una empresa del área 22@ de Barcelona. Una zona donde se han instalado las empresas tecnológicas, pegada a la plaza de Glòries, donde se encuentra la Torre Agbar. En la parte final de la Avenida Diagonal. Donde antes empezaba el polígono industrial de Poble Nou.

Cuando le cogieron, estaba preocupado por si iba a encajar. Nunca había trabajado hasta ahora. Lleva casi un mes en la empresa y la verdad es que está muy contento. La mayor parte de la semana teletrabaja, pero el viernes tiene que acudir a la oficina. Justamente, ese es su día preferido de la semana. A eso de las 10 ponen un buffet libre de desayuno. Este pequeño detalle, junto al hecho de que está trabajando en algo que le gusta, hace que esté contento en el trabajo, que dé lo mejor de sí.

Me ha dicho que el mes que viene también tendrá que acudir los lunes. No le importa, le gusta la idea. En la oficina hay una máquina dispensadora con bebidas energéticas. No sé si es bueno que beba tantas bebidas de este tipo, pero las consume a menudo. Mi hija bromea con él y dice que es un clásico. Los informáticos y el Monster son inseparables. Van juntos en el paquete.

Es un estilo de oficina moderno, donde se cuidan algunos detalles. Nada que ver con las oficinas de antes. Un modelo que poco a poco se está haciendo mayoritario.

El café de media mañana.

Es costumbre, o al menos lo era antes, parar a media mañana, a eso de las 10 o las 11, para tomar el café. Se hacía por turnos. En pareja o en pequeños grupos. Los trabajadores bajaban a la cafetería de la calle donde está la oficina, hablaban con el compañero u ojeaban el periódico del día. Cuando subía un grupo, al rato bajaba otro.

Señala la revista sobre temas laborales Equipos & Talento que los trabajadores pierden, de media, unas 2 horas y 54 minutos al día en una jornada laboral de 8 horas. Es decir, el trabajador medio es productivo durante 5 horas y 6 minutos.

Las pérdidas de tiempo se producen en pequeñas distracciones. Salir a tomar un café, hablar con el compañero sobre el fin de semana, fumarse un cigarrillo, ir al baño; o en ocupaciones más modernas, consultar el correo electrónico, mirar las redes sociales.

Este es un problema que recorre a toda la plantilla. De hecho, según un estudio que realizó la consultoría Ringover, los cuadros intermedios suelen ser los que más tiempo pierden a lo largo de la jornada laboral, en torno a 3 horas 20 minutos. Mientras que los propietarios, altos ejecutivos y los trabajadores estándar, los que no tienen ninguna responsabilidad especial, suelen ser los más productivos. Dedican al trabajo 6 horas y 12 minutos.

Este es un problema estructural y sirve de argumento para aquellos que defienden una reducción de la jornada laboral a 37.5 horas semanales. Pero las empresas, como están intentando resolver este problema, lo hacen haciéndose con medios que eviten que el trabajador esté la menor cantidad de tiempo posible fuera de su mesa de trabajo.

Dispensadores de agua.

El primer aparato de provisiones para la plantilla que entró en las oficinas fueron los dispensadores de agua. Es una necesidad básica. El trabajador necesita hidratarse a lo largo de la jornada laboral. Y más, en periodos de mucho calor, como en verano. Aunque la oficina tenga aire acondicionado.

Recuerdo que el padre de un compañero de trabajo que es argentino, a principios de este siglo, en la década del 2.000, estaba entusiasmado porque pensaba que había encontrado el negocio del siglo. Iba a trabajar como comercial colocando dispensadores de agua en las oficinas de Barcelona.

No sé si el padre de mi amigo tuvo razón, pero los distribuidores de Agua La Marea, una empresa de Madrid que empezó a distribuir agua embotellada a oficinas por la misma época y que ahora también las abastece de café y les presta servicio de cáterin, nos cuentan que el servicio se ha profesionalizado bastante.

De entrada, la empresa firma un contrato con el distribuidor. Este coloca el dispensador de agua en la oficina de manera gratuita. Se encarga del mantenimiento del aparato y del surtirlo de garrafas de agua en función del consumo habitual. La empresa no tiene que encargarse de nada.

Los dispensadores también se han modernizado. Mantienen el agua fría en todo momento y tienen la opción de servir agua caliente, por si alguien quiere prepararse una infusión.

Estos dispensadores se han extendido por diferentes tipos de establecimientos, no solo oficinas. Los encontramos en clínicas dentales y de salud, en gimnasios y otras instalaciones deportivas, y en despachos profesionales, ubicados en la sala de espera, para que puedan utilizarlo los clientes.

Con este aparato, trabajadores y usuarios disponen de agua mineral fresca en todo momento, sin tener que ir a buscarla a la tienda.

Las máquinas de café.

Por lo que hemos podido ver en el cine y la televisión, son los norteamericanos los que introdujeron el café en las oficinas. Los estadounidenses son muy cafeteros. Están bebiendo café todo el día. Por la mañana y en las comidas. Eso sí, beben café de Melitta. Café americano. Un tipo de café diluido en agua que, para los españoles que somos cafeteros como yo, parece agua turbia.

El caso es que, por lo que hemos visto en los telefilmes, en todas las oficinas de EE.UU. hay un área de cafetería. Siempre hay un trabajador que se encarga de preparar el café, se supone que por turnos rotativos, y luego cada uno de sus compañeros se levanta a servirse una taza cuando lo necesita.

La empresa pone el café, pero cada trabajador se trae la taza de su casa. Así nacieron las populares tazas geek. Esas tazas grandes, anchas, cilíndricas, de porcelana, de diferentes colores y altamente personalizables, que han servido de soporte para la cultura pop. Estas tazas, de diferentes colores, decoradas con logos o fotografías, facilitaban que cada trabajador cogiera su taza y que nadie se confundiera.

El café es perfecto para trabajar. Ya que nos mantiene despiertos, en un estado de alerta continuo y aumenta la concentración.

En España nos gusta el café de otra manera. Preferimos el café expreso. Un café más fuerte y en cantidades menores. El desarrollo de las cafeteras de cápsula ha facilitado que podamos tomar un café a nuestro gusto en cualquier lugar. Incluida la oficina.

Al tener estas cafeteras en el lugar de trabajo, el trabajador no tiene que bajar a la cafetería de la calle cada vez que quiera tomarse un café. Por lo que pierde menos tiempo fuera de su puesto de trabajo.

El cáterin.

El catering para empresas es un sector en auge. La revista Centros Comerciales nos cuenta cómo algunas grandes cadenas de restauración están explorando el sector y esperan obtener un 70% de su facturación de los encargos de las empresas.

Es un servicio versátil que se puede utilizar de diferentes maneras. Se puede usar para servir desayunos. De esta manera, los trabajadores no tienen que ir a una cafetería para desayunar. En jornadas de trabajo prolongadas se puede utilizar para comer. De esta manera, la parada para la comida es más corta y cuesta menos volver a reengancharse al trabajo.

Una empresa de catering puede resolver la intendencia de una fiesta o una celebración de empresa. La última jornada antes de las vacaciones de Navidad, o el festejo de un hito en la compañía. Ellos se encargan de todo.

En cursos formativos, el cátering permite aprovechar mejor el tiempo. Al parar en mitad de las clases o al salir de la sala donde se está impartiendo la formación, los asistentes tienen un pequeño tentempié para recobrar fuerzas, continuar con el cursillo o incorporarse a sus actividades laborales.

El catering es un detalle que aumenta la satisfacción del trabajador. Como hemos indicado a lo largo del artículo, un trabajador que está contento en la empresa es un trabajador más productivo.

Las empresas de catering que operan en este nicho se están esforzando por diversificar la oferta. Presentando opciones para diferentes gustos y condiciones particulares. Platos para veganos, preparaciones donde se tienen en cuenta posibles intolerancias alimentarias, comida sana y saludable.

En cierto modo, estas empresas cumplen una función didáctica en el ámbito nutricional. Educan a los trabajadores en seguir una alimentación sana y equilibrada sin desatender el sabor.

Máquinas expendedoras.  

Algunas empresas tienen habilitada un área de restauración formada por máquinas expendedoras. Una máquina de bebidas, otra donde se venden sándwiches, bollería y chocolatinas y puede que una máquina de café que funciona con monedas, diferente de la máquina de café de la que hemos hablado antes.

Es como habilitar una cafetería interna para los trabajadores, que está abierta todo el tiempo y no está atendida por un camarero.

Sin duda, es un negocio redondo para las empresas propietarias de estas máquinas. Suelen ser empresas distribuidoras, que se encargan de reponer periódicamente las máquinas, resuelven las averías cuando se producen y recogen la recaudación.

Este es otro servicio que los trabajadores suelen valorar positivamente. En este caso, no es un servicio gratuito, no es como el agua del dispensador o el café de la cafetera de cápsulas. Cada producto tiene un precio, pero suele ser más económico que el que encuentras en un bar. Entre otras cosas, porque los gastos son menores. Hay que pagar menos sueldos.

Durante un tiempo estuve trabajando en El Corte Inglés. Todos los centros comerciales de esta cadena tienen una sala para empleados. Funciona como un comedor. Allí acudíamos los trabajadores a comer, con el tupper que habíamos traído de nuestra casa o con el plato preparado que habíamos comprado en la sección del supermercado. El fondo de estas salas siempre era una pared llena de máquinas expendedoras.

Allí nos tomábamos el café después de la comida o acudíamos en cualquier momento a comprar una lata de refresco para hacer más llevadera la jornada.

El modelo de oficina Google.

Google ha marcado un hito en cuanto al acondicionamiento de las oficinas. Su filosofía en este aspecto es crear un ambiente laboral tan atractivo que el trabajador esté deseando ir a trabajar a la oficina, y que no salga de ella en todo el día.

El Diario Sur explica cómo, por ejemplo, la oficina de Google en Málaga tiene un área de videojuegos. Con máquinas arcade donde se pueden jugar a videojuegos clásicos como el Comecocos o el Street Fighter. Al lado de la zona de cafetería, con su correspondiente máquina de cápsulas, tienen un futbolín. Y disponen de una zona de relajación con estupendas vistas en la azotea.

Todo esto, a algunos empresarios, sobre todo de la vieja escuela, les puede parecer un cúmulo de distracciones que van a hacer que los trabajadores pierdan el tiempo y hagan de todo menos trabajar. Es justamente lo contrario. Los ejecutivos de Google son muy listos, saben lo que hacen. Lo que crean es el ambiente más agradable posible, para que el trabajador trabaje todo lo que pueda.

En estas condiciones, si un trabajador tiene que quedarse hasta tarde porque tiene que terminar un proyecto o alcanzar unos objetivos, no le duele hacerlo.

No estamos diciendo que todas las oficinas tengan que emular el modelo de Google. Pero una enseñanza que nos da el gigante tecnológico, en este caso en la administración de recursos humanos, es que mejorar el entorno laboral aumenta la productividad y retiene el talento.

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