Cirugía oral, una solución a los problemas de salud dental

Entre las áreas de la odontología que suscitan más dudas y miedo se encuentra la cirugía oral. Solo tenemos que escuchar las historias de extracciones realmente complejas, muelas del juicio enquistadas o implantes que necesitan injertos de hueso para que bastantes personas puedan posponer tratamientos que, realmente, podrían mejorar bastante su calidad de vida.

Lo cierto es que detrás de todo ese imaginario algo dramático, existe una especialidad bastante reglada, en la que hay protocolos bastante claros, técnicas que son cada vez menos invasivas y un objetivo que es más sencillo: solucionar problemas que no solventan los tratamientos convencionales.

Hablamos, por ejemplo, de una muela que no es posible salvar o de la rehabilitación completa de una boca que tenga varios dientes perdidos, en la que la cirugía oral termina actuando cuando es necesario ir más allá del consultorio “clásico”.

¿Qué es lo que entendemos por cirugía oral?

Para saber más sobre estos temas, lo mejor es informarse. Lo primero que debemos saber es que, como dicen en la Clínica Smile Me, la cirugía oral engloba una serie de tratamientos que permiten diagnosticar y tratar quirúrgicamente las enfermedades que se producen en la boca, los huesos maxilares y los tejidos blandos.

No solo es “sacar muelas”; hablamos de procedimientos reconstructivos, colocación de implantes, tratamientos de quistes y tumores benignos, corrección de frenillos, biopsias o cirugía preprotésica para la preparación de la boca antes de poner una prótesis.

Se distingue de la odontología general, la cual trabaja especialmente con tratamientos conservadores como son las endodoncias, empastes o endodoncias, en que la cirugía oral actúa cuando se debe cortar tejido, manipular hueso o afrontar patologías de mayor complejidad.

¿Cuándo se recurre a la cirugía oral?

Está claro que no todos los dolores en la boca terminan en un quirófano. Muchos de ellos es posible solucionarlos sin tener que recurrir a la cirugía, aunque sí es cierto que existen situaciones en las que dicha opción es la mejor o la única viable.

Dientes que no se pueden conservar

Al estar una pieza dental bastante dañada por una caries muy avanzada, fracturas profundas, infecciones repetidas o una enfermedad periodontal muy severa, lo mejor es extraerla.

Cuando el diente no tiene bastante estructura sana para colocar una corona o la infección pone en serio riesgo las piezas vecinas, lo mejor es recurrir a la extracción.

Todo esto no significa que un diente con caries termine acabando fuera. Lo que hacen los dentistas es intentar siempre mantener la pieza cuando sea posible y predecible a medio o largo plazo.

Por todo ello, la cirugía entra en juego cuando el pronóstico es malo y el que se mantenga el diente pueda producir más dolores, gastos y problemas.

Muelas del juicio problemáticas

Los terceros molares o muelas del juicio suelen ser el motivo más famoso de cirugía oral. Son bastantes las personas que no tienen suficiente espacio para que erupcionen bien, por lo que terminan quedando parcialmente salidas, torcidas o totalmente retenidas en el interior del hueso.

Todo esto provoca dolores recurrentes, infecciones, caries en la muela de al lado, quistes o hasta desplazamiento de otros dientes.

No todas las muelas del juicio se deben quitar. Cuando estén bien posicionadas, erupcionan por completo, no causan molestias y es posible limpiarlas sin problemas, puesto que pueden quedarse sin problema.

Se planteará una cirugía cuando haya síntomas, lesiones asociadas o riesgos claros de complicaciones futuras, algo que se valorará con exploración clínica y radiografías.

Pérdida de dientes e implantes

En el caso de que falte una o varias piezas dentales, la cirugía oral permite que se coloquen implantes: pequeños tornillos de titanio que se van a introducir en el hueso y que actúan como si fuesen raíces artificiales.

Sobre ellos se atornillan las coronas, los puentes o las prótesis completas, de tal forma que se recupera la función masticatoria y la estética.

La colocación de los implantes es un acto quirúrgico como tal. En los casos más fáciles, es una intervención de carácter ambulatorio, que se hace con anestesia local y que tiene molestias moderadas.

En las bocas en las que no hay demasiado hueso, hay que hacer antes regeneración ósea o injertos, unos procedimientos que son también asunto de la cirugía oral.

Otras indicaciones frecuentes

Además de extracciones e implantes, la cirugía oral aborda:

  • Lesiones o quistes benignos en los tejidos blandos, que necesitan biopsia o extirpación.
  • Frenillos cortos que limitan los movimientos o son favorecedores de recesiones de encía.
  • Exposiciones quirúrgicas de caninos incluidas, para hacer que sea más fácil su tracción con ortodoncia.
  • Tratamiento de infecciones profundas.

En toda esta serie de casos, la cirugía no es un capricho, estamos ante una herramienta que devuelve salud y función a la boca.

El papel de la cirugía oral en la estética y la función

Pese a que a veces pensamos en este tipo de cirugía como algo que es puramente médico, realmente tiene también una dimensión importante en lo estético y funcional. La boca que tiene dientes perdidos, infecciones crónicas o malposiciones severas no solo va a doler, hace que sea más complicado comer o afecta a la imagen o al habla.

Colocar implantes, además de evitar que se hunda el hueso en el que faltan dientes, ayuda a que se mantenga el soporte de los labios y de las mejillas, algo que se nota mucho en las personas que tienen varias piezas perdidas.

Las regeneraciones de hueso o injertos de encía ayudan a que mejore la base sobre la que se asientan los dientes y las prótesis, lo que se va a traducir en unas sonrisas que serán más naturales y estables.

En este sentido, la cirugía oral y la estética dental van de la mano. De nada sirve que se diseñe una sonrisa atractiva cuando no hay una base saludable y estable en la que se pueda sostener.

Por este motivo, en bastantes tratamientos integrales suele empezarse por la parte quirúrgica y después se refina con ortodoncia, carillas o coronas estéticas.

¿Qué ocurre durante una intervención de cirugía oral?

Pese a que cada procedimiento es diferente, buena parte de las cirugías orales tienen parecida estructura:

Valoración previa

Se procede a revisar la historia clínica, haciendo radiografías o TAC cuando sea preciso, explicando el plan de tratamiento, incluyendo alternativas, riesgos y costes estimados.

Anestesia

Buena parte de las intervenciones hay que tener en cuenta que se hacen utilizando anestesia local, que lo que hace es adormecer la zona sin que el paciente pueda perder la consciencia. En los casos de ansiedad importante o cirugías que duren más, es posible valorar la sedación consciente o, en los hospitales, anestesia general.

Intervención

Aquí, dependiendo del caso de que se trate, se extraerá el diente, colocando el implante, limpiando una infección, haciendo un injerto, etc. Son bastantes las técnicas actuales que son mínimamente invasivas, en las que se hacen incisiones pequeñas y en las que los tiempos quirúrgicos son muy cortos.

Puntos y apósitos

Cuando se está terminando, procede a suturar la zona en el caso de que sea necesario, colocando las gasas para que así se controle el sangrado. Hay cirugías que utilizan puntos reabsorbibles que no necesitan retirada.

Muchas de las intervenciones que se realizan son de carácter ambulatorio, en las que el paciente llega, se opera y se termina yendo a casa en el mismo día, siempre con una serie de indicaciones escritas para los días siguientes.

A pesar de los miedos y de la mala fama que tiene la cirugía oral, lo cierto es que los tratamientos en los últimos años han mejorado mucho y solventan muchos problemas de forma eficaz.

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