Las fábricas españolas apuestan ahora por construir su propia nave desde cero

La industria es uno de los sectores económicos que determina el grado de desarrollo que puede alcanzar un país. A nadie le sorprenderá que, por ejemplo, Alemania haya sido el país de referencia en Europa económicamente en el último siglo si tenemos en cuenta que es el que más ha trabajado su industria. La relación entre las dos cosas, entre industria y economía, está avalada por todos los expertos y todos los resultados.

La industria es uno de los sectores económicos que determina el grado de desarrollo que puede alcanzar un país. A nadie le sorprenderá que, por ejemplo, Alemania haya sido el país de referencia en Europa económicamente en el último siglo si tenemos en cuenta que es el que más ha trabajado su industria. La relación entre las dos cosas, entre industria y economía, está avalada por todos los expertos y todos los resultados. Y los países europeos tenemos que tomar conciencia de ello y dar facilidades a nuestras industrias para que crezcan y se desarrollen. Lo contrario es tirarnos piedras a nuestro propio tejado.

Pero claro, una fábrica tiene que contar con el espacio adecuado para desarrollar su actividad. No es posible que, si queremos fabricar piezas de tren a grandes niveles nos metamos en una nave con 2.000 metros cuadrados. Al igual que, si somos una empresa de un pequeño tamaño, tampoco hace falta que contemos con un espacio de un millón de metros cuadrados. Cada entidad tiene su necesidad y debe encuadrarse en el espacio que le permita desarrollar su trabajo con eficiencia y productividad, que a fin de cuentas son los factores que terminan determinando si podemos ser competitivas a nivel económico con el resto de empresas de nuestro sector.

En España, estamos observando en los últimos años cómo cada vez más empresas apuestan por levantar su propio espacio industrial desde cero. Esto es mucho mejor que alquilar un espacio e intentar adaptarlo a nuestras necesidades. Desde luego, es mucho más eficaz que pongamos el foco en cómo es nuestra actividad y lo que ella conlleva y tratemos de levantar un espacio acorde a esa actividad. Esa es la tendencia según lo que nos llevan transmitiendo los profesionales de Ingenieros Durhi desde hace una década.

Esta manera de proceder es la que se implantó hace muchos años en países como Alemania o Suecia, que son verdaderas referencias a nivel industrial ya no solo en toda Europa, sino en la totalidad de la Tierra. La verdad es que es esta una de las cuestiones que explican por qué las empresas industriales de uno y otro país funcionan tan bien. Su manera de entender el negocio ha dado resultado y ha hecho posible, a lo largo de los años, que la rentabilidad haya sido una constante incluso en momentos en los que las crisis económicas han puesto en jaque el sistema económico del mundo.

Aumenta la demanda de suelo industrial en general

Por suerte, hemos ido superando los tan complicados momentos de crisis que nos ha tocado vivir en los últimos años. La del coronavirus ha sido la última, pero no debemos olvidar que, hasta poco antes de la irrupción de la pandemia, habíamos estado padeciendo los efectos de la crisis de 2008. En los tiempos que corren volvemos a experimentar un aumento de la demanda de suelo industrial en términos generales y esa es una excelente noticia para afirmar que la recuperación económica de este país va en el buen sentido.

Una información que vio la luz en el portal web del Diario de Burgos aseguraba que, incluso en el año 2020, el año fatídico, había aumentado la venta de suelo industrial por parte de la Junta de Castilla y León en un 50%, lo que equivalía a medio millón de metros cuadrados. La verdad es que es una noticia muy positiva, sobre todo por el momento en el que se produjo. Ojalá que, de cara a los próximos años, sigan emergiendo informaciones como esta. Es la mejor manera de recuperar la confianza en las empresas de este país.

Toda noticia que tenga que ver con el aumento de la demanda de suelo industrial es positiva y más en un país como España, que vio cómo, en la década pasada y al final de la anterior, buena parte de su tejido industrial se resquebrajó. Eso equivale a millones de personas en el paro, a una paralización de las inversiones en otros sectores y a una ralentización económica que nunca trae buenos presagios. La industria es el corazón de un país y parece que hemos tomado nota y que no queremos volver a repetir el mismo error de siempre, el de no apostar por la industria española.

Estamos convencidos de que nos esperan buenos años a nivel económico en España, y no solo gracias al turismo, que se ha erigido en el principal valedor de nuestra cartera, sino también como consecuencia de ese aumento de la confianza en la industria del que venimos hablando. No cabe duda de que todo lo que sea permitir que las fábricas españolas se desarrollen es positivo y que estamos en vías de hacerlo posible. Los resultados terminarán por verse. Y no queda mucho para eso.

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