Ahora mismo es el tema de conversación de muchas familias y amigos. Un tema que siempre sale a relucir y es cierto que hay muchas opiniones de cuñados. Y es que creo que uno de los principales problemas de los coches eléctricos es la falta de información.
Cada vez que alguien saca el tema de los coches eléctricos, yo soy el primero en escuchar… y el último en decidirme. La verdad es que es una decisión complicada y más viendo la incertidumbre que ahora mismo tenemos. Sin ir más lejos, esta misma semana en Europa se ha decidido que sigan vivos más años los coches de combustibles.
Yo la verdad es que siempre he pensado que lo de reducir emisiones es algo que está bien, pero sobre todo lo de ahorrar en combustible y de conducir algo más silencioso y moderno. Pero luego vienen las dudas de siempre. ¿Y si no era práctico? ¿Y si me quedaba tirado sin batería? ¿Y si todo era más complicado de lo que parecía?
Mi primera gran duda era la autonomía. Leía foros, artículos y comentarios contradictorios. Unos decían que con un eléctrico se podía viajar sin problema; otros, que era una locura salir de la ciudad. Y te ponen siempre el ejemplo de que no puedes ir desde Valladolid a Cádiz en un solo viaje.
Yo, que hago escapadas de fin de semana y algún viaje largo al año, no quería sentirme tirado por el camino. Poco a poco fui entendiendo que la autonomía real dependía del modelo, del tipo de conducción y, sobre todo, de la planificación. Es como todo en la vida, lo primero que tienes que pensar es para qué vas a usar este coche.
Dónde recargo
La segunda duda, quizá la más importante, era la recarga. ¿Dónde iba a cargar el coche? ¿Tendría que instalar algo en casa? ¿Qué pasaría si necesitaba cargar fuera y no encontraba un punto compatible?
Me imaginaba llegando a una estación de recarga llena, con aplicaciones que no funcionaban, registros interminables y suscripciones que nadie explicaba bien. La sensación de complicación me echaba para atrás una y otra vez.
También estaba el tema del precio. Aunque sabía que a largo plazo el ahorro era considerable, el desembolso inicial me imponía respeto. Me preguntaba si realmente compensaba, si las ayudas durarían, si la tecnología quedaría obsoleta en pocos años. En resumen, tenía más preguntas que respuestas, y eso me mantenía en un cómodo, aunque algo culpable, “ya lo pensaré”.
Todo empezó a cambiar cuando decidí informarme de verdad y abriendo la mente, que creo que es otro de los problemas de este sector. Hablé con personas que ya tenían coche eléctrico y descubrí que muchas de mis dudas eran miedos heredados de la desinformación. Fue en ese proceso cuando conocí a Xcelentric, y ahí se produjo un punto de inflexión importante en mi decisión.
Lo que más me llamó la atención de esta empresa fue su enfoque sencillo y directo. Xcelentric® recarga tu vehículo sin registros ni subscripciones. Esa frase, tan clara, me quito de la cabeza uno de mis mayores temores. No tenía que crear cuentas, ni descargar aplicaciones obligatorias, ni atarme a cuotas mensuales. Simplemente, llegar, enchufar y pagar. Así de simple.
Investigando más, supe que llevaba tiempo en el sector. En 2017 comenzaron a distribuir estaciones de recarga de empresas alemanas, lo que ya me transmitió una cierta confianza en términos de calidad y experiencia. Pero lo que realmente me sorprendió fue saber que en 2024 dieron un paso más y se convirtieron en Operadores de Puntos de Carga (CPO), comenzando a vender electricidad a través de innovadoras máquinas de vending para la recarga de vehículos eléctricos. Aquello ya no sonaba a futuro lejano, sino a presente real.
Encontrar un punto de carga
Otra de mis preocupaciones era cómo encontrar un punto de carga cuando lo necesitara. Pensaba que sería un rompecabezas, pero la realidad volvió a ser más sencilla de lo esperado. Para encontrar el punto de carga más cercano, basta con usar cualquier aplicación de mapas interactivos de estaciones de recarga. Yo mismo empecé a probar algunas de las más conocidas, como Google, Electromaps, Chargemap o ABRP, y descubrí que había muchos más puntos de los que imaginaba, incluidos los de Xcelentric.
También me tranquilizó saber que los conectores no serían un problema. En los puntos de carga de Xcelentric se ofrecen conectores de Tipo 2, compatibles con la gran mayoría de vehículos eléctricos. De repente, ese miedo a la incompatibilidad técnica desapareció casi por completo.
El tema del pago fue el último empujón que necesitaba. Poder pagar fácilmente con cualquier tarjeta de crédito, sin necesidad de membresías ni aplicaciones especiales, me pareció casi revolucionario en un mundo donde todo parece exigir un registro previo.
Finalmente, como era lógico, me compré el coche eléctrico. Recuerdo el primer día conduciéndolo en silencio, con esa mezcla de emoción y nervios. Hoy, meses después, puedo decir que fue una de las mejores decisiones que he tomado. No solo por el coche en sí, sino por haber superado mis propias resistencias al cambio.