Los retos que plantea un país envejecido

30 diciembre, 2016
Los retos que plantea un país envejecido

Hace poco mi madre llegó a su edad de jubilación, a mi madre siempre le ha encantado trabajar. Es enfermera y siempre ha sentido mucha vocación por su profesión.

Ahora, al llegar su momento de jubilarse se sentó a mi lado y empezó a hablarme de lo mucho que han cambiado las cosas desde que ella era joven en el mundo laboral. Su nueva situación le hacía replantearse muchas cosas y le apetecía compartirlas conmigo y saber mi opinión.

La verdad, es que al principio me chocó un poco, y es que gracias a esta sencilla conversación con mi madre pude darme cuenta del poco diálogo intergeneracional que tenemos con las personas más mayores, que, por otra parte, son de las que más podemos aprender.

Es como si lo diéramos todo por sentado, si bien sus puntos de vista pueden enriquecer mucho las cosas y más cuando estamos viviendo una época tan inestable como esta. De hecho, desde 2000, España es un país envejecido, lo que significa que, en estos momentos, son más las personas senior que la población joven.

Esto se debe, en parte, al aumento de la esperanza de vida y la disminución de la tasa de natalidad, y es que cada vez son menos las parejas jóvenes que deciden formar una familia y, de hacerlo, la media de hijos rara vez supera el hijo único. La crisis no ha dejado las cosas fáciles para las generaciones más jóvenes, y muchos conscientes de esta realidad económica posponen o evitan formar una familia.

Me encantó conversar con mi madre de este tema, que me explicara cómo eran las cosas en la España de hace treinta años y cómo se planteaban las cosas entonces.

Crear servicios en las empresas para lidiar con la diferencia generacional de sus empleados

Me hacía gracia cómo mi madre me hablaba de sus compañeras de trabajo, algunas de ellas que podrían ser sus hijas.

Me hablaba de ellas con un brillo especial en los ojos, y es que le encantaba trabajar con gente más joven, me decía que tenían una energía diferente, aunque también tenía que tener mucha paciencia y, a veces no entendía nada cuando se ponían con las nuevas tecnologías.

La verdad es que, a mi madre, a estas alturas, aún le cuesta un poco entender en qué consiste esto del wasap y ya si le hablas de aplicaciones móviles y de navegar con el teléfono por Internet, ella sencillamente alucina.

Así hablando juntas, me di cuenta de lo importante que es que en las empresas educar en este aspecto por el desajuste de competencias entre los diferentes trabajadores debido a la brecha digital.

Debería de haber una actualización y servicios de desarrollo continuo, y que las empresas facilitaran cursos de alfabetización digital a sus empleados, por ejemplo.

Por otra parte, mi madre me comentaba lo importante que le parece sensibilizar a la sociedad y tejidos empresariales acercando los valores de los trabajadores mayores de 45 años (madurez, experiencia y templanza) y renovando la visión, a menudo desfavorable que se tiene de la fuerza laboral más senior.

Nunca me había planteado todas estas cosas, de hecho, si lo pensaba, no sé si sería por el tipo de trabajo que hacía, pero en mi equipo difícilmente se superaban los 35 años, era una media de edad bastante joven y empecé a plantearme todas estas cosas.

Mi madre no cambió mucho su vida tras jubilarse, puesto que, aunque no trabajara en su antiguo hospital se apuntó a varios voluntariados y siguió muy activa. Si bien, este no es el caso más habitual. De hecho, algunas de sus mejores amigas lo pasaron bastante mal al principio por no saber cómo disfrutar de esa nueva etapa de la vida.

Es verdad que, en ocasiones, y más cuando ya hablamos de personas mucho mayores que padecen de algunas enfermedades es mejor contar con lugares especializados y profesionales que sepan cómo atender su nueva situación.

De hecho, esta es la razón por la que mi padre decidió que lo mejor para mi tío abuelo iba a ser una residencia. Después de mucho buscar encontró Sanvital, una residencia de ancianos de Madrid que ofrece atención personalizada, en función de las necesidades de atención y de los perfiles de los usuarios.

Mi madre siempre me recuerda lo importante que es la prevención en la salud y ella, como voluntaria trabaja para promover políticas que incidan en un estilo de vida saludable y que mejoren la calidad de vida, además de ayudar a prevenir enfermedades en las personas de más edad.