Atención, humedades

15 junio, 2017
Atención, humedades

¿Conocéis cuáles son las zonas más húmedas de España? Lógicamente el centro se libra un poco, pero casi todas las áreas costeras tienen una humedad relativa media anual entre el 75% y el 80%, lo cual es una auténtica barbaridad. En el levante y la costa andaluza la humedad es un poco menor, a excepción de la zona de Alicante y Cádiz que se llevan la palma. Esa humedad trae consigo problemas, de muchos tipos, pero el que nos ocupa hoy es el que suelen dar en los edificios: humedades estructurales.

La humedad estructural es la principal enfermedad de los edificios y viviendas pues puede ser el origen de graves problemas en la edificación. Causan pérdida de solidez en los muros de carga y afectan directamente a la seguridad de las construcciones. Además, en yesos y escayolas se pueden producir grietas, goteras, inundaciones, manchas de humedad, mohos, bacterias, malos olores y podredumbre de los objetos de madera.

Cómo prevenir humedades

  • Cierra las puertas de las estancias más húmedas, sobre todo cocina y baño.
  • Instala doble acristalamiento en las ventanas.
  • Evita las puertas y ventanas metálicas.
  • Mejora el aislamiento exterior y elimina los puentes térmicos.
  • Asegura una buena ventilación
  • Cada tres años revisa fisuras en la fachada
  • Los golpes en puertas y ventanas pueden ocasionar fisuras
  • Limpia una vez al año canalones, bajantes y elementos de desagüe.

Ahora bien, por muchos consejos que demos, la realidad es que la humedad es imparable, sobre todo cuando hablamos de edificios viejos que ya la tienen instalada como inquilina. En esos casos, lo único que podemos hacer es recurrir a profesionales. Plan-it es una empresa que cuenta con especialistas en humedades y desecación de paredes con amplia experiencia solucionando y dando tratamiento de humedades por capilaridad y humedades por condensación.

Este tipo de empresas necesitan, en ocasiones, la colaboración de otras como Traltur, especialistas en trabajos de altura, ya que si el tratamiento antihumedad que se va a realizar es en un edificio de más de dos plantas, se necesitarán líneas de vida y demás herramientas de seguridad para que los técnicos puedan acceder a toda la fachada de la construcción (sea cual sea su altura).

Un signo evidente de que la humedad empieza a hacer mella en la estructura del edificio son las motas oscuras que aparecen en la fachada, en las juntas de las paredes del baño o en el interior de un armario. Con el paso del tiempo esas manchas provocan mal olor, una disminución de la temperatura interna y un aire insalubre que disminuye el confort y la salud de los habitantes en dicha vivienda.

Ahora bien, no hay un solo tipo de humedad y hay que saber identificar exactamente de qué se trata antes de llevar a cabo ninguna acción. Lógicamente, si contactamos con profesionales, este hecho se queda en sus manos, pero si queremos averiguar antes de llamarlos de qué se trata, podemos seguir estos consejos:

Humedad por Condensación: se produce en duchas, baños, cocina… pueden llegar a aumentar mucho el índice de humedad de nuestra casa y, a la larga, dar lugar a condensación y la aparición de hongos.

Efectos de la humedad por condensación: moho, vaho en los cristales, dificultades para calentar la casa, malos olores, enfermedades como el asma, sinusitis, alergias de tipo respiratorio, cefaleas…

Humedad por Subidas Capilares: se dejan ver en salones, dormitorios, cocinas, cuartos de estar o muros exteriores y se suelen producir por culpa del ascenso del agua a través de materiales porosos como ladrillos o juntas. Esta agua atraviesa cimientos, sube por los muros y provoca desprendimiento del revestimiento a nivel de los zócalos y de los bajos.

Efectos: desgaste acelerado de los materiales de construcción, peligros en la instalación eléctrica, daños en muebles y accesorios de madera, problemas estéticos, aumento en la factura de la calefacción, sábanas húmedas, proliferación de gripes y resfriados, etc.

Humedad por infiltración lateral en estancias subterráneas: se da en bodegas, sótanos y garajes situados debajo del nivel del suelo por culpa de paso de la humedad a través de las juntas, desde la tierra hasta los muros.

Efectos: desgaste de los materiales de construcción, peligros en la instalación eléctrica, daños en la madera, problemas estéticos, aumento en la factura de la calefacción entre un 15% y un 30%, posibles gripes y resfriados.

¿Cómo podemos detectar las humedades antes de que sea demasiado tarde? Por el vaho en cristales, espejos y ventanas, por la aparición de moho en esquinas de paredes y techos, por el desprendimiento de yesos y pinturas en paredes exteriores e interiores, etc.

Si tienes un problema similar, pon silución antes de que esa humedad traiga consigo la peor enfermedad de todas para una edificación: la aluminosis.